
Aclaremos un poco el panorama. Michael Dell, líder de la empresa, se vio envuelto en un fraude fiscal allá por el año 2007. Ahora, un 25% de los accionistas de Dell solicitan que Michael abandone la empresa.
El detalle curioso: Michael tuvo que pagar de su bolsillo unos 4 millones de dólares para arreglar aquel problema económico y, sin embargo, nunca reconoció tal culpabilidad.
