Así pues, parece que ni toda la tecnología que tenemos hoy en día a nuestro alcance sirve para contrarrestar el paso del tiempo. Y ahora los afectados son los dispositivos de estado sólido, los discos SSD, que están diseñados para almacenar grandes cantidades de información. Pero poseen un punto desfavorable en su contra; la velocidad y la calidad se degradan con el paso del tiempo, tal y como sucedía con los (ya leyendas) discos 3 ½”.
Podría ser que este “defecto” afectaría tanto su velocidad, que no extrañaría que los discos SSD llegaran a ser, incluso, más lentos que los clásicos HDD.
Si bien este problema no afectará al usuario “doméstico”, puede ser de un gran problema para empresas y grandes organizaciones que dependan de ellos.
Vía | CrunchGear
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